Colesterol alto ¿Qué nos dice esto?

Es muy frecuente encontrarnos con alteraciones en el perfil lipídico cuando sufrimos una disfunción en la tiroides. El hipotiroidismo mal tratado o no diagnosticado, presente en muchas personas, por desgracia, ocasiona alteraciones en los niveles de colesterol.

Es otro valor y referencia medida en sangre que nos proporciona información adicional.

He repetido varias veces que nos tenemos que preocupar sobre el funcionamiento de nuestras hormonas tiroideas, cómo están trabajando en el cuerpo. El fallo típico es hipnotizarnos con la TSH y la T4, por inercia de los médicos que no desean que profundicemos y descubramos la verdad del asunto.

El colesterol en plasma nos informa de si la T3 e incluso también el hígado están haciendo bien su trabajo.

En los casos de hipotiroidismo, dependiendo del tiempo que se lleve arrastrando el problema, se pueden observar incrementos en las partículas de colesterol LDL, un leve decremento, tampoco significativo en los niveles de HDL, una mayor sobrecarga de triglicéridos a la sangre y asimismo una menor producción de ácidos biliares, dificultando la digestión.

La hormona T3 activa estimula la hidrólisis de triglicéridos mediante la activación de los receptores beta adrenérgicos en el tejido adiposo. Asimismo, aumenta la expresión de los receptores LDL y fomenta el reciclaje del colesterol en ácidos biliares. Es como si tomásemos un fibrato natural.

Lo importante es buscar el equilibrio. En personas tiroidectomizadas o sin tiroides, el equilibrio es difícil de alcanzar. La medicación sustitutiva en ocasiones se pasa de largo o no llega.

Tener un colesterol en plasma por encima de 200 no es el problema. Lo preocupante es cuando la relación de los valores es negativa. Un perfil lipídico adverso. Esto sería encontrarse con niveles altos de LDL, bajos de HDL, altos niveles de triglicéridos, índice aterogénico cerca del máximo, Lipoproteína A por encima de 50 mg/dl.

Estos datos pueden interpretarse de forma más dramática si los niveles de glucemia son altos en la mañana y la Hba1c es superior al 5%.

La lipoproteína A es de los valores más relevantes ya que su degradación depende de la T3, que activa los receptores de LDL pero también fomenta la excreción de la Lipoproteína A a nivel renal aumentando la tasa de filtración de la nefrona.

La Lpa tiene el problema de simular las acciones del plasminógeno, uniéndose a sus receptores en la pared vascular, pero bloqueando la acción fibrinolítica en vez de incentivarla.

Quiero hacer hincapié también, que una sangre más viscosa y colapsada estimula la actividad de la endotelina 1 que cuando se une al receptor EtA es proinflamatoria y protrombótica.

Anuncio con vehemencia nuevamente la idea de alimentar nuestra curiosidad e interés por conocer más sobre nuestro organismo y hormonas tiroideas. Nos podemos ahorrar un tratamiento con estatinas.

Las estatinas como el Lipitor inhiben la síntesis de colesterol hepática, son muy efectivas en la profilaxis de accidentes cardiovasculares. Sobre todo por su acción antiinflamatoria, disminuyendo la expresión de endotelina 1 y la formación de partículas LDL oxidadas,  demostrando protección frente al cáncer de tiroides.

El problema es que muchos metabolitos del colesterol derivados de su metabolismo como la Coenzima Q-10 salen mal parados. Esto potencia las mialgias, la caída del cabello, la sarcopenia y el cansancio. Síntomas que de por sí trae ya el hipotiroidismo. Estaríamos alimentando al dragón sin saberlo.

Por ello, aconsejo pedir al endocrino siempre un perfil lipídico completo junto a nuestros valores tiroideos pertinentes. De cara a la salud hormonal y vascular tenemos que mejorar nuestros niveles de colesterol, no bajándolo, si no regulando su producción en pro de un perfil de lípidos más saludable que nos proteja de la inflamación y los eventos adversos cardiovasculares.

Nuestro trabajo debería ser conseguir un HDL por encima de 60 mg/dl. Si mejorando la conversión a T3 no es suficiente, nos podemos apoyar de suplementos de Vitamina C, ácido nicotínico y vitamina E. Los tocoferoles previenen la formación de partículas LDL oxidadas y que el colesterol sufra una glicación excesiva.

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