Tiroiditis subaguda

Las infecciones víricas son muy comunes durante la vida y con poca frecuencia afectan directamente al tejido tiroideo. Las tiroiditis subagudas o de Quervain son poco conocidas en clínica, pues los síntomas que producen se asocian a otras patologías o enfermedades.

La tiroiditis subaguda tiene una peculiaridad y es en la que conviene fijarse para dar el diagnóstico diferencial y romper una posible tiroiditis autoinmunitaria. Las tiroiditis subagudas no presentan títulos de anticuerpos positivos. Ni de la TPO ni contra el receptor de la TSH.

Los citomegalovirus como la mononucleosis infecciosa o la enfermedad del beso suelen estar relacionadas con la aparición de estas tiroiditis. Las personas afectadas por el coronavirus, sarampión, paperas o gripe pueden también despertar una tiroiditis subaguda.

Es transitoria pero muy molesta e incapacitante. Produce una fiebre alta, dolores en el cuello que se irradian a los oídos y la sien y sudoración. Se debe a la inflamación en la glándula que se nota dolorida y dura al tacto. Si hay destrucción del parénquima tiroideo pueden saltar a la sangre grandes cantidades de hormonas tiroideas, tiroglobulina y yodo.

Esto contribuye con una tirotoxicosis que empeora el cuadro y suma a los síntomas taquicardias, temblores, diarreas, irritabilidad y verborragia desmedida.

Puede pasarle a cualquier persona tenga o no predisposición a la misma. Especialmente en personas inmunodeprimidas. Esta situación sirve en bandeja una ventana de entrada para hongos, virus y bacterias que conviven con nosotros y se pasan siglos esperando un momento para destacar y dar guerra.

Ejemplos de estos es el hongo Pneumocystis Jirovecii o Aspergillus Niger que se asientan en las vías respiratorias. El virus de Epstein Bar aunque se haya manifestado en la juventud o en la niñez no nos libra de un futuro ataque. Se puede repetir con más fuerza y agresividad en la etapa de los 40.

El tratamiento es paliativo. Reposo con ayuno y antiinflamatorios. Los corticoides son tremendamente poderosos. Se debe descartar en clínica si esta tiroiditis es inmunitaria. Si hay anticuerpos contra el receptor de la TSH este puede ser el motivo de la inflamación y de los síntomas, por exceso de T3 en sangre. Si hay hipertiroidismo, hay que tener cuidado con aspirina. La aspirina desplaza a la T4 y T3 de la globulina fijadora de tiroxina y deja más fracción libre disponible.

Es preferible si no se ha identificado la tirotoxicosis usar lisinato de ibuprofeno o nurofen que actúan muy rápido.

Un marcador en sangre predictivo de este tipo de tiroiditis es la velocidad de sedimentación globular y una serología. La VSG suele salir anormalmente elevada en las tiroiditis subagudas.

Algunos médicos tratan esta inflamación con antitiroideos, una estrategia arriesgada y simplista porque te puede dejar hipotiroidea después. Los antitiroideos tienen cabida o justificación si hay anticuerpos contra el receptor de la TSH, TSI elevada y tirotoxicosis pero en este caso lo que tienes es una tiroiditis autoinmunitaria o enfermedad de Graves.

https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1131-57682001000500005

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