Iodoral – Yodo

Uno de los suplementos más infravalorados y que menos se usa en la práctica es el yodo. Incluso personas que no sufren aparentemente de alteraciones tiroideas pueden verse necesitadas de un complemento rico en yodo.

Es un mineral deficiente en más del 30% de la población mundial, no se cubre suficientemente con la alimentación y en algunas patologías se requieren dosis extra de yodo para que nuestro organismo trabaje correctamente.

El Iodoral, al igual que otros suplementos de yodo, aporta una cantidad supletoria de yoduro de potasio que nos permite cubrir la demanda del organismo. Cada persona tiene unas necesidades que deben estudiarse de manera precisa para establecer la dosis de yodo ideal.

Advierto que no todo el mundo necesita suplementarse con yodo. Tenemos que recordar el fundamento más importante y es que no haremos nada tomando suplementos de yodo si las bases de la pirámide no están trabajadas.

En algunas regiones como Estados Unidos o España, los suelos son muy pobres en este mineral. Los alimentos cada vez aportan menos yodo y a esto se suma la enorme cantidad de bociógenos que introducimos en nuestro organismo, que rompen y perjudican la homeostasis del yodo.

La glándula tiroides es capaz de acumular más de 15 mg de yodo que en caso de carencia podría satisfacer la producción de hormonas tiroideas durante semanas antes de que se inicie el famoso bocio.

La aparición de bocio coloidal que es el característico por falta de yodo es progresivo, se alimenta con meses y meses de carencia de yodo. En algunos casos puede ser galopante y sobre todo si otros nutrientes están descuidados, como el selenio, el cobre, el manganeso, niacina o el zinc.

Existen algunas glándulas importantes que representan un reservorio de yodo para nuestro cuerpo, destacando especialmente la glándula mamaria, los ovarios, el hígado o la próstata.

El mejor complemento para tu tiroides

El yodo no se usa únicamente para fabricar hormonas tiroideas. Es un mineral que ayuda a regular el pH de la sangre, evitar la formación de quistes, la proliferación de bacterias en las vías urinarias y respiratorias y facilitar la expulsión de metales pesados. Una auténtica arma contra la toxicidad que muchos llevan años subestimando.

El inconveniente de los suplementos de yodo es que hay que conocer bien a la persona que desea consumirlo. Atender sus preferencias, síntomas, patologías previas, tiempo carencial de yodo y si hay nódulos tóxicos no identificados.

¿Cuánto yodo podemos tomar?

No es lo mismo suministrar yoduro de potasio que alga Kelp. Tampoco es lo mismo tomar yodo acompañado de selenio que tomarlo sólo. Los microgramos es otro dato a tener en cuenta, hay personas que con 300 microgramos extra podrían estar cubiertas junto al que se incluye en la dieta y otras que necesitan dosis incluso superiores a las máximas recomendadas (1 mg).

La dosis diaria recomendada de yodo propuesta por la OMS o la AMA es de 150-200 microgramos diarios. Es una cantidad ridícula y más aún si la entrada de bociógenos es grande.

Cuando hablamos de sustancias bociógenas pensamos automáticamente en las crucíferas y las brasicáceas: brócoli, coliflor, lombarda, repollo… Ligeramente cocinadas pierden esta propiedad antitiroidea y además son muy débiles. Los verdaderos bociógenos son los tiocianatos, los percloratos, el flúor, el bromo y el gluten.

El agua de grifo, las piscinas, las pastas de dientes, benzodiacepinas, anticonvulsivantes, las harinas y algunas estatinas como el Lipitor son los que más impacto generan en la salud tiroidea y el aprovechamiento del yodo. Añado a este saco el uso de champús, geles de baño, cosméticos de mala calidad, tabaco, dióxido de titanio, bisfenol y pesticidas. Representan una fuente de tóxicos tremendamente dañina.

Por tanto, si somos realistas, 150 microgramos de yodo no nos aportan nada. La tiroides usa unos 80 microgramos cada día para formar T4 y T3.

El flúor y el bromo impiden que el yodo pueda ser interiorizado en el tirocito. Se acumula en la parte más externa de la tiroides y alimenta la formación de nódulos. Esta es una de las razones por las que recomiendo encarecidamente acompañar la suplementación de yodo con selenio.

El selenio en dosis de 100 microgramos como mínimo, reduce la formación de nódulos tóxicos, el viraje hacia una crisis hipertiroidea y que los metales pesados destruyan el coloide.

Dicho esto, si padeces de los siguientes síntomas, es probable que necesites una dosis extra de yodo, pues consecuentemente la actividad de las hormonas tiroideas se verá afectada.

  • Astenia y cansancio especialmente en la tarde.
  • Hipersensibilidad en los pezones que te impide usar sujetadores deportivos o ropa ajustada.
  • Hipertrofia de la próstata con un PSA en rango.
  • Dificultad para concentrarte y retener información cuando lees un libro o estudias.
  • Complicaciones para bajar de peso incluso manteniendo un déficit de calorías.
  • Infecciones respiratorias, resfriados y cuadros asmáticos.
  • Dolores articulares y sinovitis.
  • Estreñimiento.
  • Uñas y pelo quebradizos y frágiles.
  • Poliquistosis en los ovarios.

Dependiendo de la región donde vivas, los síntomas, la alimentación, tratamiento médico… se puede variar de un suplemento a otro. El yoduro de potasio es el que personalmente recomiendo para cualquier persona que desee experimentar con el yodo. Comenzando con pequeñas dosis de 300 o 400 microgramos extra, junto a una dosis de selenio de 100 microgramos.

Hay casos donde hay que empezar con 1 o 2 miligramos. El yodo naciente (detoxadine), el Lugol o los complejos de microalgas que proporcionan un 1000 o 1500% de la cantidad diaria recomendada serían los ideales. En estos casos conviene ir guiado por un médico experimentado en el uso de megadosis de yodo. El agua de mar es muy poderosa también.

Muchas personas están atemorizadas con usar yodo en cantidades tan altas por miedo a tener hipertiroidismo un hipotiroidismo provocado por una entrada masiva de yodo al tejido tiroideo. Es por esta razón que sugiero iniciar con poco e ir subiendo en función de los efectos. Cada persona es distinta. Generalizar las dosis es muy reduccionista.

El efecto de Wolf-Chaikoff es típico las primeras semanas de ingestas de yodo superiores a 1 mg. Es transitorio, pero podría cronificarse en algunas personas. Otro efecto es el de Jod-Basedow donde habrá más fracción libre de hormonas tiroideas en sangre, generando hipertiroidismo. Se manifiesta con palpitaciones, pulso incrementado, verborrea, lucidez, insomnio y acatisia.

Estos acontecimientos pasan con más frecuencia cuando el yodo se toma sin selenio o el resto de aspectos nutricionales están descuidados. Antes de comenzar con yodo, por favor, abandona el tabaco, la mala vida, muévete, baja de peso, deja de tomar agua de grifo y deja de abusar de las harinas, los cereales y los lácteos.

Las personas que estén operadas de tiroides, como una tiroidectomía no necesitan suplementarse con yodo salvo que la dieta fuese muy baja en este mineral. La reserva de yodo y T4 en personas que han sufrido cirugía o ablación con yodo 131 es muy pequeña. Se necesita Levotiroxina sódica para cubrir las necesidades.

Si tienes hipotiroidismo de Hashimoto y estás con Eutirox o Synthroid, hay que separar la toma de yodo y estudiar bien el caso. Es posible que solamente con yodo te puedas quitar la medicación, pero hay que bajar los anticuerpos. Estos no disminuirán si la dieta es alta en cereales, lácteos, semillas, leguminosas, cigarrillos o estás tomando medicamentos antipsicóticos.

Insisto, hay que personalizar cada caso.

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2 Respuestas

  1. Ursula dice:

    A mi el yodo en orina me salio en 115 dentro del rango. Puedo suplementarme?

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