Operación de Tiroides

Tanto como si te han operado o te van a operar, es importante conocer los riesgos y beneficios que conlleva realizarse una operación de tiroides. Cuando se habla de operación, nos referimos a una cirugía.

La cirugía implica dos cosas: remover la tiroides de manera total que lo conocemos como tiroidectomía o bien una simple remodelación. Suele ser una hemitiroidectomía donde únicamente uno de los lóbulos estaba afectado y es el que se retira.

Las dos patologías que invitan a realizar una operación de tiroides son el hipertiroidismo y el cáncer de tiroides.

Los nódulos tiroideos, salvo que se hayan detectado que son malignos no requieren cirugía. Para realizarla se tiene que confirmar con ecografía y PAAF (prueba de aguja fina).

Cuando la tiroides comienza a dar problemas los médicos se quitan de complicaciones, lo único que se les pasa por la cabeza es quemarla o quitarla. Sola la destrucción es el remedio. No pasan por otro filtro.

Una persona sin tiroides puede llevar vida normal gracias al uso de levotiroxina aunque en muchas ocasiones no siempre se consigue el equilibrio a nivel endocrino.

El cáncer de tiroides es raro en los países desarrollados y la tasa de mortalidad es muy pequeña. Menos de 2000 personas mueren al año por esta incidencia. Ahora bien, esta cifra va en aumento sobre todo porque inicia con nódulos tiroideos de reducido tamaño que pasan inadvertidos. Con el tiempo, los hábitos no cambian y estos nódulos se tornan agresivos, hiperfuncionantes y ni siquiera se alteran con la supresión de la TSH.

La operación de tiroides supone un seguro de vida ya que la extirpación total de la glándula garantiza prácticamente la expulsión del cáncer. Muchos de estos cánceres pueden diseminarse a los ganglios linfáticos que tendrán que quitarse también durante la operación.

Tras la operación se puede experimentar un hipertiroidismo transitorio ya que la cirugía, por muy preciso que pueda ser el especialista, libera a la sangre tejido tiroideo rico en triyodotironina y tetrayodotironina. Se trata con antitiroideos y Sumial con el fin de aliviar los síntomas.

Si hay indicios de que puedan haber restos de tejido residual tiroideo, se usa un tratamiento con yodo radioactivo, radioyodo o yodo 131. Para llevarlo a cabo de manera correcta se tiene que suspender la levotiroxina y el yodo dietario con el fin de aumentar la absorción del yodo radioactivo. Algunos médicos usan TSH recombinante para aumentar la captación de este yodo.

Los riesgos de una operación de tiroides son la extirpación accidental de las células parafoliculares que están situadas más abajo y producen calcitonina y PTH o los nervios laríngeos, que ocasionará problemas de fonación de manera permanente. Si eres cantante piénsatelo bien.

La reserva de T4 en una persona sin tiroides es mínima. Por tanto, las dosis de Eutirox tienen que ser mayores y optimizar la toma de la medicación. Separarla de las comidas al menos 1 hora y 4 horas de cualquier complemento rico en minerales o excipientes (celulosa, estearato de magnesio, fibra de bambú, etc).

Es probable que al comienzo del tratamiento, dos semanas antes de la ablación con yodo o semanas después te paute Cytomel en dosis bajas para frenar el hipotiroidismo de caballo que te acompañará al principio.

El impacto del cáncer de tiroides está relacionado con el consumo de aguas contaminadas, la radiación y la acumulación de metales pesados. Para estos casos conviene vigilar de cerca si estamos expuestos a tóxicos ambientales nocivos para la glándula tiroides.

Más información sobre cáncer de tiroides aquí.

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1 respuesta

  1. mayo 15, 2022

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