Globulina fijadora de Tiroxina TGB

La TGB (Globulina fijadora de tiroxina) es una proteína muy importante que tenemos que pedir cuando vayamos hacernos un perfil tiroideo completo. No sirve para dar diagnóstico de hipotiroidismo, por eso nunca la piden ni se le da importancia.

Debe incluirse en los análisis porque nos da una idea de como está trabajando el hígado, qué cantidad de T3 y T4 libre quedan disponibles para trabajar en mis células y si el hipotiroidismo está acentuado por esta razón.

Niveles altos de TGB están asociados con una reducción en la fracción libre de T4. La TGB tiene más afinidad por la T4. Si está muy alta habrá menos T4 libre disponible para transformarse en T3.

Se sintetiza en el hígado y cualquier daño que sufra este órgano puede alterar los niveles de TGB. No es una proteína con efectos negativos. Es buena tenerla en rangos saludables porque protege a nuestras hormonas tiroideas de la glicación, la excreción renal (embarazo) y la excesiva conjugación que incentivan algunos medicamentos.

Asimismo ofrece un papel protector a nuestros tejidos de un exceso de T3.

Se suele ver incrementada en la fase folicular del ciclo menstrual y con la toma de anticonceptivos que llevan estrógeno. El estradiol aumenta su producción y liberación a la sangre. A nivel clínico no tiene efectos significativos salvo que haya un hiperestrogenismo por disfunción ovárica o tumor en la zona reticular de las glándulas suprarrenales.

Dependiendo del laboratorio, unos niveles entre 20 y 30 mcg/dL son muy saludables. En casos de hipertiroidismo conviene mantenerla alta para proteger a los tejidos más sensibles del exceso de T3 libre. Se puede conseguir con ayuno, reduciendo el aporte de yodo (mariscos, pescados, algas, sal yodada), dietas bajas en hidratos de carbono  y altas en proteínas.

Las dietas muy altas en carbohidratos de mala calidad, reducen sus niveles y promocionan las crisis hipertiroideas.

El uso crónico de anticoagulantes como la heparina o el Adiro desplaza a las hormonas tiroideas de la unión a la TGB.

Recuerda que la TGB transporta el 70% de las hormonas tiroideas en la sangre, especialmente T4. El resto corresponde a la prealbúmina, albumina y transtirretina.

Es uno de los motivos por los que la TSH aumenta en el embarazo. Durante la gestación, en los primeros meses, la tasa de filtración glomerular está acentuada y se pierde más yodo de lo normal. Para asegurar el aporte de hormona tiroidea y yodo al feto se aumenta la concentración de TGB.

Si estás embarazada pide a tu endocrino esta hormona también. Insiste por favor. Es importante porque podemos ahorrarnos tomar medicación innecesaria.

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