Metimazol

Conocido como Thyrozol y Tirodril comercialmente. El metimazol es uno de los medicamentos antitiroideos más usados en el tratamiento sintomatológico de hipertiroidismo. Principalmente en Europa. En Estados Unidos muchos médicos abogan por el uso de la ablación con yodo radiactivo de primeras por miedo a que la crisis hipertiroidea desencadene un infarto.

El desconocimiento y también la pasividad de los clínicos en consulta, ha llevado a indicar el uso de estos venenos para la tiroides y para nuestras células con el fin de frenar las acciones de las hormonas tiroideas.

El metimazol (personalmente lo llamo MATAMIZOL) pertenece al grupo de las tioamidas, al igual que el propiltiuracilo o el carbimazol. Carbimazol es similar a metimazol, es un profármaco que hasta que no llega al intestino no pasa a su forma activa: el metimazol.

No confundir metimazol con metamizol. Este último es el famoso Nolotil, un analgésico muy famoso usado contra el dolor.

La función del Metimazol es bloquear la acción de la Tiroperoxidasa. Por tanto, se reduce la oxidación de los yoduros, el acoplamiento de estos a la tiroglobulina y también impide el regreso de las monoyodotirosinas y diyodotirosinas al lumen folicular.

Metimazol es capaz a su vez de formar compuestos llamados tiocianatos que impiden la organificación del yodo en la tiroides.

Este medicamento afecta a la síntesis de hormonas tiroideas pero no impide su liberación. Por ello, los tratamientos deberían durar 3 meses hasta que la reserva de T4 se haya mermado.

El inconveniente de los antitiroideos es que nos llevan de un extremo a otro y no buscan el equilibrio. Asimismo, el metimazol interacciona con la acción de la glutation peroxidasa. Después de ser metabolizado por el hígado, se forman metabolitos azufrados como los tioles. Estos compuestos son tóxicos para las células sanguíneas.

Provocan hemólisis, destrucción de la membrana, entorpecen la producción de ATP, secuestran el cobre y el zinc. La enzima glutatión y la superóxido dismutasa se quedan sin sus cofactores. Los linfocitos no tienen forma de protegerse contra los tóxicos. Se mueren inevitablemente.

Estos compuestos derivados de la biotransformación del metimazol se pueden acumular también en las articulaciones, el sistema nervioso, las vísceras, las vías urinarias y los huesos. Artralgias, dolores musculares, picores, náuseas insoportables son algunos de los efectos adversos típicos del uso de metimazol. Síntomas relacionados con toxicidad en la sangre.

Cavamos un agujero para tapar otro. Es la solución que nos dan.

Sugiero revisar la entrada de tratamiento natural de hipertiroidismo si deseas evitar estos medicamentos, tremendamente agresivos. Además pueden dejar tus niveles de T3 por los suelos, difícilmente recuperables en muchas ocasiones.

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1 respuesta

  1. Emilio Botrero dice:

    Me dejo hipotiroideo y con transaminasas en niveles preocupantes. Mi Graves no se curó nunca

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