Nódulos en la tiroides – La causa real de su nacimiento

Los nódulos en la tiroides es un tema que preocupa y mucho. Esta afección genera incertidumbre ya que las personas que los padecen saben que algunos pueden tornarse malignos y diseminarse a otras partes del cuerpo.

Si atendemos a la estadística y la literatura, solo un escaso 7% de los nódulos serán malignos y requerirán cirugía. Sin embargo, si trasladamos esto a la población actual hay que decir que más de 500.000 personas al año desarrollarán malignidad en estos nódulos.

Estos crecimientos anormales de tejido o masa tiroidea responden a varios factores: aumentos de TSH, excesiva actividad de factores de crecimiento epidérmicos, la acción de la hCG (más relevante en embarazo), carencia de yodo en la dieta, hormona de crecimiento, estrógenos, IGF-1 y transferrina entre otras. Lo normal es que no estimulen la actividad tiroidea pero sí pueden contribuir al aumento de tamaño.

Ante la presencia de nódulos se deben descartar dos cosas en primer lugar. Es obligatorio. Mediante análisis tenemos que comprobar los niveles de TSH y asegurarnos de si en la dieta hay suficiente yodo. Hay un valor que sugiero pedir en analíticas que se llama yodo proteico. Es el yodo unido a proteínas en nuestro cuerpo.

En los adenomas tóxicos o nódulos hiperfuncionantes, puede haber cantidades altas de yodo proteico. Esto nos confirma la hiperactividad del tejido anormal. Si los niveles de yodo proteico son bajos puede ser que el nódulo esté alimentado por un bocio coloidal. Es decir, el coloide aumenta de tamaño porque hace falta yodo. Si la TSH sale alta nos ayuda a corroborar este planteamiento.

El yodo proteico nunca se pide ni se incluye, otro fallo garrafal que empobrece los diagnósticos y da rienda suelta a la especulación.

Los nódulos pueden presentarse de forma unilateral, aunque por norma general nacen en los dos lóbulos. Estos nódulos se pueden palpar mediante exploración física. Si son muy grandes originan presión en la cavidad faríngea y entorpecen el paso del bolo alimenticio.

Estéticamente tampoco quedan vistosos. En personas delgadas, de cuello estrecho y piel fina se nota bastante más.

El factor que se infravalora y se obvia en consulta sobre el nacimiento de estos nódulos es el ataque sobre el tejido tiroideo. Este ataque puede estar mediado por nuestro sistema inmunitario o por toxinas procedentes de la dieta.

Los nódulos tiroideos nacen con frecuencia en los países desarrollados con dietas abundantes en yodo por esta razón. Tanto mujeres como hombres, tienen niveles de TSH normales y con nódulos en su tiroides.  ¿por qué está pasando esto? El medio ambiente que te rodea responde a esta pregunta.

Basado en mi experiencia, tengo que reconocer que las personas que llevan una dieta rica en harinas, cereales, productos de panadería y azúcares refinados son mucho más propensas a engendrar masas anormales de tejido tiroideo. Hay personas que están protegidas a pesar de consumir estos alimentos en grandes cantidades pero una gran parte de la población tendrá que cuidar este aspecto.

Las hiperglucemias constantes por pasarnos el día tragando, conllevan grandes secreciones de insulina que es precursora directa de los factores de crecimiento insulínicos como IGF-1. La glándula tiroides contiene receptores para somatomedinas y en presencia de las mismas puede verse estimulada. Una proliferación celular descontrolada.

Quiero añadir que estos receptores son tirosina quinasa. Se regulan de forma intracelular y responden con fuerza a las acciones de la insulina, factores de crecimiento epidérmico o de fibroblastos. La TSH activa estos receptores también. Tienen el inconveniente de que esta hipertrofia celular es difícil de frenarla, dentro de su programa no está configurada la apoptosis.

Después de recopilar decenas de testimonios, una relación entre la mayoría de personas que presentan nódulos tiroideos viene porque consumen cereales, gramíneas y leguminosas en su dieta en forma de harinas, bollería o panes sobre todo. El estreñimiento colabora con la formación de nódulos.

El segundo factor es una acumulación de metales pesados. Común en personas fumadoras, inmunodeprimidas, hígados perezosos con poco glutation y folato para metilar, abuso de medicamentos, amalgamas en la boca, consumo alto de pescados depredadores o contacto con disruptores endocrinos en el ámbito laboral.

El arsénico y sus derivados son muy tóxicos, también el metilmercurio, el titanio, el aluminio, el plomo y los tioles (compuestos que contienen azufre). Estos elementos se pegan en la tiroides y son realmente dañinos. Suelen ser responsables de causar malignidad en estos nódulos.

Otro agente peligroso es el lipopolisacárido. Un compuesto de las paredes bacterianas causante de inflamación y daño al tejido sano. Algunas bacterias presentes en la boca como Porphyromonas Gingivalis o en el intestino como es el caso de Escherichia Coli, Clostridium, Legionella… Liberan a la sangre todos sus desechos: lipopolisacáridos, proteasas, colagenasas, ácido fórmico, ácido propiónico y mureína.

Estos tóxicos pueden llegar a la tiroides desde la boca o el tracto digestivo, especialmente si tu sistema inmunitario está comprometido (Diabetes, corticoides, cáncer, desnutrición, antibioterapia).

La consecuencia de esto es la infiltración de monocitos, macrófagos y linfocitos al tejido tiroideo. Además nuestras células inmunitarias aportan más inflamación al problema, cronificando el nódulo hasta que dejemos de ensuciar la sangre.

Los nódulos en la tiroides pueden ser silentes y no implicar alteraciones endocrinas. En otros casos fomentan hipotiroidismo o tirotoxicosis como he comentado anteriormente. El uso de Eutirox puede ser útil según algunos estudios para frenar el crecimiento de los nódulos. En cualquier caso no los elimina. Se indica si hay hipofunción de la glándula.

Los medicamentos antitiroideos como el Metimazol son útiles en los nódulos hiperfuncionantes. Con ello se neutraliza la excreción de T3 a la sangre pero repito, es una medida severa contra una situación que se puede gestionar de manera inteligente haciendo cambios en la dieta.

La eliminación de cereales, lácteos, granos y semillas funciona bastante bien. Asimismo desinfectar la boca de infecciones bacterianas, reducir la permeabilidad del intestino, practicar ayunos con frecuencia para frenar la acción de la insulina y el IGF1 sobre el tejido tiroideo.

https://www.elsevier.es/es-revista-cirugia-espanola-36-articulo-nodulo-tiroideo-un-viejo-problema-8850

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3 Respuestas

  1. Amelia dice:

    Con este articulo he recibido mas informacion que nunca. 5 años con nodulos en el cuello que no eran malos pero si molestos. Yo haciendo ayunos y ejercicio los elimine en cosa de 1 año, segun mi endocrino apenas tengo formaciones. Gracias

  1. mayo 11, 2022

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  2. mayo 15, 2022

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